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Placenta baja (placenta previa)

Información general

La placenta se desarrolla en el útero durante el embarazo. Esta estructura similar a una bolsa le provee alimento y oxígeno al feto en gestación. Además, elimina los productos de desecho de la sangre del feto. La placenta es expulsada después del parto.

Durante el embarazo, la placenta cambia de ubicación a medida que el útero se expande y crece. Es muy normal que se encuentre baja en el útero durante las primeras etapas del embarazo. Sin embargo, a medida que el embarazo avanza, la placenta generalmente se desplaza hacia la parte superior del útero. Para el tercer trimestre, debe encontrarse próxima a la parte superior del útero, de modo tal que el cuello uterino quede despejado para el parto. Si la placenta se adhiere a la parte inferior del útero, puede cubrir la totalidad o parte del cuello uterino (el ingreso al útero). Cuando esto sucede durante los últimos meses de embarazo, se la denomina placenta previa o placenta baja. Esta afección puede ocasionar hemorragias intensas tanto antes del trabajo de parto como en su transcurso.

Existen cuatro tipos de placenta previa, que van de menor a mayor (cuando la placenta cubre el cuello uterino en su totalidad). Según el tipo, es posible que la embarazada que tenga placenta previa deba someterse a una cesárea para dar a luz. La mayoría de las mujeres que tienen esta afección deben hacer reposo.

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Síntomas

Síntomas

El síntoma principal es una hemorragia vaginal repentina, que puede ser leve o intensa.

Sin embargo, busque atención médica de inmediato si se presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • cólicos
  • hemorragia que comienza, se interrumpe y vuelve a comenzar días o semanas después
  • hemorragia después de mantener relaciones sexuales
  • hemorragia durante la segunda mitad del embarazo

Riesgos

Riesgos

Entre los factores de riesgo de presentar placenta previa, se incluyen los siguientes:

  • el bebé se encuentra en una posición atípica: de nalgas o en posición transversal (ubicado de manera horizontal a través del útero)
  • Intervenciones quirúrgicas previas en el área uterina: cesáreas, cirugías para extirpar fibromas uterinos, dilatación y legrado (D y L)
  • estar embarazada de mellizos o gemelos u otros embarazos múltiples
  • aborto espontáneo anterior
  • placenta grande
  • útero de forma anormal
  • haber tenido un hijo antes del embarazo en curso
  • antecedentes de placenta previa
  • tener más de 35 años de edad
  • ser asiática
  • ser fumadora
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Diagnóstico

Diagnóstico

Por lo general, los primeros signos de placenta previa se hacen visibles en la ecografía de rutina que se realiza en la semana 20. Estos primeros signos no necesariamente constituyen un motivo de preocupación, ya que la placenta suele encontrarse en una posición más baja durante las primeras etapas del embarazo.

Por lo general, la placenta corrige su posición de manera espontánea. En efecto, apenas el 10 por ciento de los casos detectados en esta instancia terminan siendo casos verdaderos de placenta previa (Royal College of Obstetricians and Gynaecologists [Colegio Real de Obstetricia y Ginecología, RCOG]).

Si se presenta cualquier tipo de hemorragia durante la segunda mitad del embarazo, el médico controlará la posición de la placenta por medio de uno de los siguientes métodos:

  • ecografía transvaginal, en la cual se introduce una sonda en la vagina para obtener una vista interna de la cavidad vaginal y el cuello uterino. Este es el método preferido y el más preciso para determinar la presencia de una placenta previa.
  • ecografía transabdominal
  • resonancia magnética (RM), que permite determinar de manera exacta la ubicación de la placenta

Tipos

Tipos

Existen cuatro tipos de placenta previa. Cada uno de ellos tiene su propio efecto en cuanto a si la madre puede tener un parto normal o deberá someterse a una cesárea. El tratamiento contra la placenta previa también dependerá del tipo.

Parcial

La placenta cubre el cuello uterino solo de manera parcial, por lo que el parto vaginal sigue siendo posible.

Baja

Este tipo de placenta previa comienza en las primeras etapas o en las etapas intermedias del embarazo. La placenta se encuentra en el borde del cuello uterino, por lo que las probabilidades de tener un parto vaginal son bastante elevadas.

Marginal

En este tipo de placenta previa, la placenta comienza a crecer en la base del útero. Por lo general, ejerce presión contra el cuello uterino, pero no lo cubre. Como el borde de la placenta está en contacto con la abertura interna del cuello uterino, cualquier superposición durante el trabajo de parto podría provocar una hemorragia menor. Aún así, los partos vaginales suelen ser seguros.

Mayor o completa

Este es el tipo más grave de placenta previa. Con el tiempo, la placenta termina por cubrir la totalidad del cuello uterino. Por lo general, se recomienda una cesárea y, en casos graves, es posible que deba inducirse el parto de manera prematura.

Independientemente del tipo de placenta previa, las hemorragias intensas o incontrolables pueden dar lugar a una cesárea de emergencia para proteger a la madre y al bebé.

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Tratamiento

Tratamiento

Para decidir cómo tratar la placenta previa, el médico tendrá en cuenta la magnitud de la hemorragia, la semana de embarazo, el estado de salud del feto y la posición tanto de la placenta como del feto. La magnitud de la hemorragia es la consideración principal a la hora de tomar una determinación en relación con el tratamiento de la afección.

Hemorragia mínima o inexistente:

En los casos de placenta previa que no traen aparejados episodios de hemorragia o en los cuales la hemorragia es mínima, lo más probable es que el médico recomiende hacer reposo, lo que significa permanecer en cama el mayor tiempo posible y solo ponerse de pie o sentarse cuando resulte absolutamente necesario. No podrá mantener relaciones sexuales y probablemente deba dejar de hacer actividad física. Si presenta hemorragia durante este período, busque atención médica lo antes posible.

Hemorragia intensa:

Los casos de hemorragia intensa pueden requerir una internación hospitalaria. Según el volumen de sangre perdida, es posible que deba recibir transfusiones de sangre. Quizás también deba tomar medicamentos para prevenir un parto prematuro.

En casos de hemorragia intensa, el médico recomendará programar una cesárea tan pronto como resulte seguro (preferentemente después de la semana 36). Si fuera necesario programar la cesárea para una fecha anterior a la semana 36, es posible que deban administrarle al bebé inyecciones de corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones.

Hemorragia incontrolable:

En casos de hemorragia incontrolable, deberá realizarse una cesárea de emergencia.

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Complicaciones

Complicaciones

Durante el trabajo de parto, el cuello uterino se abre para permitir que el bebé atraviese la cavidad vaginal. Si la placenta se encuentra por encima del cuello uterino, comenzará a separarse cuando el cuello uterino se vaya abriendo, lo que dará lugar a una hemorragia interna. En este caso, puede ser necesario realizar una cesárea de emergencia, incluso si el bebé es prematuro, ya que la madre podría morir desangrada si no se toman las medidas correspondientes. El parto vaginal conlleva demasiados riesgos para la madre, quien podría sufrir una hemorragia intensa durante el trabajo de parto, el parto o durante las primeras horas posteriores al nacimiento del bebé.

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Afrontamiento y apoyo

Afrontamiento y apoyo

Un diagnóstico de placenta previa puede empañar la plenitud del embarazo. Mayo Clinic ofrece varias ideas para afrontar la afección y prepararse para el parto:

  • Infórmese. Mientras más sepa, más preparada estará. Póngase en contacto con otras mujeres que hayan tenido partos con un cuadro de placenta previa.
  • Prepárese para la cesárea. Según el tipo de placenta previa que tenga, es posible que no pueda tener un parto vaginal. Se recomienda tener siempre presente el objetivo primordial: su salud y la del bebé.
  • Disfrute del reposo. Las personas activas pueden no sentirse demasiado a gusto al hacer reposo. Sin embargo, aproveche el tiempo que pasa en cama para ponerse al día con tareas como armar un álbum de fotos, escribir cartas, descansar y leer acerca de los cambios que le esperan.
  • Aproveche para mimarse. Dese algún gusto. Cómprese un pijama nuevo para estar más cómoda, lea un buen libro o mire su programa de televisión favorito. Haga una lista de las cosas por las que se siente agradecida. Busque el apoyo de su grupo de amigos y su familia para dialogar y recibir la contención que necesita (Mayo).
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